Air Europa quedó en la cuarta posición del ranking global de aerolíneas más eficientes elaborado por Cirium en su informe EmeraldSky 2025, una clasificación que mide a las compañías por sus emisiones de CO₂ en relación con los asientos-kilómetro disponibles (ASK), la métrica estándar de la industria para evaluar eficiencia operacional ambiental. Con la posición, la compañía obtuvo además la etiqueta Gold de la consultora y se quedó como la única aerolínea española en el top diez del listado.
El registro que la posiciona es 53,9 gramos de CO₂ por ASK, una mejora del 0,6% frente a su propio dato del año anterior. La cifra cobra peso adicional por un detalle del ranking que conviene leer con atención: Air Europa es la única aerolínea regular entre las diez primeras posiciones del listado de Cirium. Las otras nueve corresponden, en su mayoría, a operadores de bajo costo o de configuración exclusivamente económica, modelos de negocio que estructuralmente generan mejores cifras por ASK que una compañía con cabinas Business y operación de largo radio.
La flota como factor decisivo
El soporte del resultado está en la estructura de flota. Air Europa opera con una edad media inferior a los diez años, una cifra que en el sector se considera el umbral entre una flota moderna y una expuesta a sobrecostes de combustible y mantenimiento. Dentro de ese parque, el Boeing 787 Dreamliner es el equipo que más empuja el indicador: la propia compañía estima que el avión reduce hasta en un 25% el consumo de combustible y las emisiones frente a aeronaves de su misma categoría. El Boeing 737 MAX, en el corto y medio radio, completa la apuesta por equipos de última generación. El factor flota es lo que separa la sostenibilidad declarativa de la sostenibilidad operacional. Las aerolíneas pueden firmar todos los compromisos climáticos que quieran, pero los gramos de CO₂ por ASK los define, en lo fundamental, qué aviones vuelan. Y ahí Air Europa lleva años de inversión sostenida.
Avances paralelos en gestión ambiental
Más allá del ranking, la compañía reporta una reducción acumulada de emisiones del 23,58% frente a su línea base, avanzando hacia el objetivo del 30% que se fijó para 2030. En paralelo, mantiene desde 2012 la certificación EMAS —el sistema europeo de gestión y auditoría ambiental—, una acreditación que ninguna otra aerolínea española renueva de manera consecutiva. En tierra, donde la huella suele pasar inadvertida, la transición también se ha movido: Air Europa ha sustituido vehículos de combustión por eléctricos en operaciones de mantenimiento en Madrid y Barcelona, y la electrificación llega al 87% en las operaciones de handling en A Coruña. A esto se suma una alianza con Chooose, plataforma especializada en compensación de carbono, que permite a los pasajeros aportar a proyectos certificados de captura de emisiones mediante la compra de créditos.
Tecnología operacional que recorta consumo
La eficiencia también se gana en el aire. Air Europa aplica el sistema OptiClimb, una herramienta de optimización del perfil de ascenso que ajusta velocidad y altitud para minimizar el consumo de combustible sin alterar el tiempo total del vuelo. Solo en 2025, la compañía calcula que evitó la emisión de más de 10.000 toneladas de CO₂ con esta tecnología.
Complementariamente, los protocolos SETO (Single Engine Taxi Out) y SETI (Single Engine Taxi In) permiten realizar el rodaje en plataforma con un solo motor encendido en lugar de dos, una práctica que reduce el consumo en una de las fases del vuelo donde el ahorro suele subestimarse.
Para el ecosistema comercial —agencias, operadores corporativos y consolidadores que negocian acuerdos con aerolíneas en mercados con sensibilidad creciente al reporte ambiental—, el dato del ranking de Cirium tiene una traducción directa: cuando un cliente corporativo exige métricas de huella de carbono por trayecto vendido, las aerolíneas con mejor posición en estos índices ofrecen argumentos cuantificables que entran al pliego de proveedores. Esa, hoy por hoy, es la conversación real detrás de los reconocimientos en sostenibilidad.