El mercado de rentas cortas y alojamiento turístico por plataformas digitales se afianza en Colombia. Según un análisis de Asohost, con base en cifras de PriceLabs, el inventario de anuncios activos pasó de 94.000 unidades en diciembre de 2023 a 138.340 en junio de 2026, un crecimiento acumulado cercano al 47 %.
El informe, elaborado por el presidente del gremio, Juan Camilo Vargas Afanador, sostiene que este segmento dejó de ser una tendencia marginal del turismo para convertirse en un componente estructural del negocio inmobiliario y la economía urbana. Con las cifras del primer semestre, la oferta colombiana equivale a cerca del 5,8 % del inventario de Estados Unidos y al 6,9 % del mercado europeo.
De la entrada masiva a la competencia
El ritmo de crecimiento, sin embargo, empieza a moderarse. Entre junio de 2025 y junio de 2026, el inventario creció un 7,6 %, al pasar de 128.500 a 138.340 anuncios, una señal de que el mercado transita de una etapa de entrada masiva de inmuebles hacia una fase de mayor competencia y profesionalización.
Esa dinámica ya se refleja en los márgenes del negocio. En el periodo móvil entre julio de 2025 y junio de 2026, las noches reservadas alcanzaron los 12,53 millones, un 12 % más que el periodo anterior, mientras la ocupación promedio se mantuvo estable en el 34,4 %. La tarifa diaria promedio (ADR), en cambio, bajó un 3,7 %, de $334.483 a $322.272, una muestra de la presión que ejerce el aumento de la oferta.
Lo que viene
Para el cierre de 2026, el gremio proyecta un inventario de entre 142.000 y 145.000 anuncios activos, con una demanda anual de entre 12,8 y 13,3 millones de noches reservadas y tarifas nominales de entre $320.000 y $330.000. Hacia 2027, la oferta podría ubicarse entre 149.000 y 155.000 anuncios.
Pese a la expansión, el mercado colombiano aún es pequeño frente al panorama global. El negocio mundial de rentas cortas y vacacionales se estima en US$156.963 millones para 2026, con proyección de alcanzar los US$413.997 millones en 2035. Esa actividad sigue concentrada en los mercados maduros —Norteamérica, con el 41 %, y Europa, con el 31 %—, mientras que América Latina participa con cerca del 3 %.