Un hato ganadero de 60 años abre Casanare al turismo
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Un hato ganadero de 60 años abre Casanare al turismo

Con más de 5.000 hectáreas, 3.500 reses y más de seis décadas de operación ganadera, Hato San Pablo recibe huéspedes desde 2016 en Orocué. Su oferta combina la vida de un hato llanero con naturaleza, cultura y actividades durante todo el año.

Hato San Pablo lleva más de 60 años criando ganado en Orocué, Casanare, a orillas del río Cravo Sur y a pocos kilómetros de su desembocadura en el Meta. Sus más de 5.000 hectáreas sostienen una operación de cría y levante con más de 3.500 reses y cerca de 350 caballos salvajes.

En 2016, sin detener esa operación, el hato abrió sus puertas como hotel. Desde entonces, sus huéspedes se alojan dentro de un hato en funcionamiento y acompañan a los llaneros en faenas que, según Hato San Pablo, se mantienen como hace más de seis décadas.

Casanare, de los negocios a la sabana

Casanare se asocia con el petróleo y la ganadería, y cada vez más con el turismo de reuniones. El Centro de Convenciones y Negocios de la Cámara de Comercio de Casanare, en Yopal, ha recibido 5.854 eventos en sus siete años de funcionamiento, 128 de ellos nacionales e internacionales.

Por esos eventos han pasado más de 312.000 participantes, con un impacto económico estimado en $149.800 millones. Los asistentes de otras regiones permanecen en promedio 2,5 días en la ciudad y gastan cerca de un millón de pesos diarios, según la Cámara. Yopal tiene vuelos de Latam, Avianca, Clic Air y Satena, y 865 prestadores de servicios turísticos inscritos en el Registro Nacional de Turismo.

Para quien quiere conocer el Llano, el recorrido sigue hacia la sabana. Orocué queda a aproximadamente cuatro horas por carretera de Yopal. En los hatos de la región, la sabana, la fauna y la cultura llanera hacen parte del día a día.

La apuesta por el turismo de naturaleza también tiene respaldo institucional. El 6 de noviembre, Corporinoquia reúne en Yopal a autoridades ambientales, gobernaciones y entidades de cooperación e investigación en un encuentro sobre cómo la biodiversidad, la conservación y el desarrollo empresarial pueden convertir a la Orinoquía en un destino de turismo de naturaleza sostenible.

El reto de posicionar el Llano

Para Hato San Pablo, el diferencial de Casanare frente a otros destinos de naturaleza está en sus grandes extensiones de sabana, su fauna y flora, su gastronomía y una tradición llanera que se mantiene en el trabajo de los hatos.

Lo que le falta al departamento, explican desde el hato, es promoción como región. Sin una estrategia que lo posicione como lo están Cartagena o las grandes capitales, “es muy difícil competir nacional e internacionalmente para lograr visitantes”. A eso suman la necesidad de promover nichos específicos, construir alianzas de cooperación y mejorar la conectividad con otras regiones.

El trabajo de llano, de cerca

El trabajo de llano es la faena con la que los llaneros recogen el ganado disperso en la sabana y lo llevan al corral para marcarlo, vacunarlo y apartarlo. En San Pablo, los huéspedes salen a caballo con los vaqueros del hato, se cruzan con las manadas de caballos salvajes y acompañan esa labor hasta el corral.

El hato ofrece esta experiencia todo el año, pero dos veces al año, con la entrada y la salida de las aguas, realiza sus jornadas más grandes. Durante una semana se suman unos 30 vaqueros adicionales, y el trabajo arranca entre las 4:00 y las 5:00 a. m. para recoger cada rodeo y llevarlo al hato.

La preparación comienza mes y medio antes, cuando el caporal organiza a los cortadores (los vaqueros de más experiencia), las cocineras, los caballos y los corrales.

El 90 % de quienes trabajan en el hato son de la región. Entre 15 y 20 personas hacen parte de la operación ganadera y turística de forma permanente, y más de 40 se suman temporalmente durante los trabajos de llano.

El día se completa con cocina y música llanera: almuerzo con mamona, arpa, cuatro y maracas, y muestra de joropo. La oferta incluye además safari llanero en jeep o 4x4, recorridos en bongo y lancha, aviturismo, pesca y visitas al casco urbano de Orocué.

De acuerdo con el hato, por esas faenas han pasado el expresidente del Gobierno español Felipe González, el pintor Alejandro Obregón y Gabriel García Márquez.

Verano e invierno en la sabana

En verano dominan las sabanas abiertas y las playas blancas a lo largo del Cravo Sur, y la actividad se concentra en tierra, con caminatas, avistamiento en sabana y trabajo de llano.

En invierno, las sabanas se inundan y el Cravo Sur se vuelve navegable hasta el Meta. Es la época de los recorridos en kayak, la pesca, el avistamiento desde el río y los viajes a la desembocadura del Cravo Sur, donde se pueden ver toninas, los delfines rosados de río.

En los terrenos del hato se han registrado más de 300 especies de aves y más de 100 de peces. Chigüiros, caimanes, babillas, tortugas, osos palmeros y meleros, venados y zorros hacen parte de la fauna que se observa en los recorridos.

Colombia volvió a ocupar el primer lugar mundial en el Global Big Day del 9 de mayo de 2026, con 1.566 especies de aves registradas en un solo día, y la observación de aves es uno de los nichos que San Pablo trabaja con operadores.

El viajero que llega al hato

El 70 % de los huéspedes de San Pablo son colombianos y el 30 %, extranjeros, principalmente de Francia, Alemania, Estados Unidos y España. Desde 2023, el número de visitantes crece alrededor de 30 % cada año, impulsado sobre todo por la recomendación de quienes ya lo conocieron.

"Vale aclarar que nuestra misión no es ser más grandes, sino crecer en el número de personas que nos visiten, nos conozcan y salgan, como todos, enamorados de nuestra cultura llanera y la Orinoquía colombiana."

El hato recibe parejas, familias, grupos corporativos, observadores de aves y colegios con grupos de hasta 40 niños, y adapta cada viaje, incluido el transporte, al tamaño y al interés del grupo. Por su ubicación y la variedad de actividades, recomienda una estadía mínima de tres noches.

San Pablo trabaja con DMC, agencias, operadores y agentes de viajes, con paquetes diseñados junto a receptivos y emisores para nichos de naturaleza, aventura, deporte y avistamiento. De la mano de ProColombia, participa además en ferias y ruedas de negocios.

Al hato se llega por carretera desde Yopal, en un trayecto de aproximadamente cuatro horas hasta Orocué, o en avioneta, gracias a sus dos pistas, de 700 y 1.450 metros, aprobadas por la Aerocivil.

Sobrevolar Casanare es otro nivel, es lograr dimensionar la extensa llanura desde arriba.

La agenda del hato

La segunda gran jornada de trabajo de llano de este año será del 23 al 29 de noviembre. Para 2027, el hato prepara eventos dirigidos a nichos específicos, alrededor de los caballos, las lanchas, el 4x4, la observación de aves y la gastronomía.

Mientras Casanare consolida su oferta de naturaleza, hatos como San Pablo le permiten al viajero conocer el Llano desde adentro, en la sabana, en el río y junto a los llaneros que mantienen vivas sus tradiciones. Cada visita sostiene, además, empleo en la región y una forma de vida que ha definido la historia de la Orinoquía, y que hoy encuentra en el turismo una manera de seguir vigente.

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Escrito por

The Travel Hub Colombia

Equipo de redacción