ANATO solicitó al nuevo Gobierno Nacional revisar medidas temporales para las agencias de viajes receptivas DMC, afectadas por la apreciación del peso y el aumento de sus costos de operación. Son las empresas que comercializan los destinos de Colombia a mayoristas extranjeros, y su modelo las expone de lleno a la volatilidad del tipo de cambio.
El problema está en la mecánica del negocio. Las agencias receptivas venden sus programas en dólares con entre 6 y 24 meses de anticipación, pero pagan en pesos a toda la cadena de valor: hotelería, transporte, alimentación, guianza y logística. Cuando el peso se aprecia, reciben menos pesos por cada dólar ya facturado, y deben cumplir reservas pactadas con márgenes de rentabilidad negativos.
Las cifras dimensionan la presión. El peso se apreció 14,8% en 2025 y cerca de 20% entre julio de 2025 y julio de 2026, con una TRM promedio de $3.296,79. El sector formal había proyectado sus presupuestos sobre un escenario de $3.800 por dólar que no se cumplió, y hoy recibe alrededor de 20% menos pesos por cada dólar facturado. A ello se suman los incrementos en tarifas ya pactadas, derivados del alza del salario mínimo y la inflación acumulada.
"Las buenas cifras agregadas del sector no se traducen automáticamente en rentabilidad para las empresas. Las agencias receptivas venden con meses de anticipación en dólares y deben pagar hoy, en pesos, servicios cuyos costos han aumentado", señaló Paula Cortés Calle, presidente ejecutiva de ANATO.
Esa distinción entre el dato macro y la caja de las empresas es el eje del reclamo. Aunque en 2025 los ingresos por viajes y transporte aéreo de pasajeros alcanzaron un máximo histórico de US$11.418 millones —un 11,7% más que en 2024, según el gremio—, esa cifra refleja las divisas que entran al país, no la rentabilidad de las empresas que sostienen la operación receptiva.
Entre las medidas propuestas, ANATO planteó instalar una mesa técnica para evaluar mecanismos de liquidez —como agilizar la devolución de saldos a favor y revisar las autorretenciones—, alivios tributarios y de protección al empleo, preservar la exención de IVA del artículo 481 del Estatuto Tributario, ampliar el apoyo a la promoción internacional y reforzar el control a la informalidad. El gremio subrayó que no pide beneficios permanentes, sino instrumentos temporales y medibles para afrontar la coyuntura cambiaria.
El reclamo llega en un momento en que el receptivo colombiano gana mercados en el exterior. Empresas del sector vienen ampliando su presencia comercial en plazas como Brasil, uno de los mercados emisores de mayor crecimiento hacia Colombia, en un escenario donde la competitividad del destino depende tanto de la promoción como de la salud financiera de las agencias que lo operan.