La Agencia de Promoción Internacional del Turismo de Brasil (Embratur) lanzó, junto con el Instituto Semeia, una plataforma internacional con siete rutas que recorren algunos de los más de 600 parques naturales del país. La iniciativa busca proyectar a Brasil —que atesora cerca del 20% de la biodiversidad del planeta— como una potencia natural, una faceta hasta ahora poco explotada en su promoción turística, para captar a los visitantes latinoamericanos que buscan paisajes y experiencias sostenibles.
El mercado regional es el foco de la estrategia, y Colombia aparece entre los destinatarios clave. Según una encuesta de Booking.com citada en la presentación, el 98% de los viajeros colombianos y mexicanos desea realizar elecciones de viaje más sostenibles —y en alguna medida ya las hace—, mientras que el 78% de los colombianos busca experiencias auténticas y representativas de la cultura local. "El turista internacional busca bienestar, conexión con la naturaleza y experiencias auténticas", señaló Mariana Haddad, directora de políticas públicas del Instituto Semeia.
En su fase inicial, la plataforma se concentra en el norte y el noreste del país con dos rutas destacadas. La Ruta de las Emociones conecta los estados de Maranhão, Piauí y Ceará, e incluye atractivos como las dunas y lagunas de los Lençóis Maranhenses —Patrimonio Natural de la Humanidad de la Unesco—, el Delta del Parnaíba y el Parque Nacional de Jericoacoara. La ruta Amazonía Central, por su parte, recorre los parques nacionales de Anavilhanas y Jaú y la reserva Mamirauá, con experiencias como noches en ecolodges, recorridos por igarapés y encuentros con comunidades indígenas.
Más allá de la promoción, la apuesta tiene un respaldo económico concreto. El turismo en unidades de conservación federales aportó 3.400 millones de euros al PIB brasileño en 2025 y generó 1.642 millones de euros en ingresos para las familias locales, según el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio). Ese año, los parques nacionales concentraron un flujo récord de 13,6 millones de visitantes.
"Brasil está empezando a comprender que preservar estas áreas y acercar a las personas a ellas también tiene un valor económico", apuntó Haddad. De acuerdo con el Instituto Semeia, el país tiene potencial para alcanzar los 20 millones de visitantes anuales a sus parques hacia 2030, con un impacto estimado de 3.350 millones de euros al año, siempre que se mantenga la protección de estos ecosistemas.