El sector de alojamiento turístico en Colombia cerró el primer semestre de 2026 con sus principales indicadores a la baja, en contravía del comportamiento general de la economía. Según los datos de la Asociación Hotelera y Turística de Colombia (Cotelco), la Encuesta Mensual de Alojamiento (EMA) y las cifras de PIB del DANE, la ocupación hotelera nacional se ubicó en 47,4 %, con retrocesos que se extendieron a los ingresos y al empleo del sector.
La ocupación quedó 1,7 puntos porcentuales por debajo del 49,0 % de 2025 y 3,4 puntos por debajo del 52,4 % de 2022. El deterioro no se concentró en un territorio: ocho de las doce regiones evaluadas redujeron su ocupación frente al mismo periodo del año anterior.
El contraste con la economía
El dato que Cotelco puso en el centro del diagnóstico es la distancia entre el desempeño macroeconómico y el del sector. Mientras el PIB nacional creció 2,9 % en el primer semestre, la rama de alojamiento y servicios de comida se contrajo 3,0 %. La brecha se amplió en el segundo trimestre, cuando la economía avanzó 3,5 % y la actividad sectorial cayó 4,0 %. En la comparación con 2022, el contraste es aún más marcado: el PIB acumula un alza del 7,7 %, frente a una caída del 1,8 % en la subcuenta de alojamiento y servicios de comida.
Menos ingresos y menos empleo
El retroceso también se reflejó en las variables financieras y laborales. Los ingresos reales del alojamiento cayeron 6,8 % frente al primer semestre de 2025, mientras que el personal ocupado disminuyó 4,5 %. La pérdida de empleo tuvo un alcance incluso más amplio que la baja de ocupación: once de las doce regiones analizadas registraron una reducción en el número de puestos formales.
El diagnóstico del gremio
Para Cotelco, las cifras confirman que la recuperación económica no está llegando con la misma fuerza al hospedaje formal. "Estas cifras son una alerta reiterada sobre la cual pedimos el apoyo del nuevo gobierno: el crecimiento de la economía no se está traduciendo en una recuperación del alojamiento formal", señaló José Andrés Duarte, presidente ejecutivo del gremio.
El dirigente ubicó la informalidad como uno de los ejes del problema, al advertir que representa cerca de 503.000 camas en viviendas turísticas y 512.000 camas en hoteles no formalizados en todo el país. Junto con ello, pidió fortalecer la demanda interna —en un contexto con el dólar en torno a los $3.000— y recuperar la seguridad en los territorios, varios de ellos también afectados por el desastre del 10 de agosto.
A partir de ese balance, el gremio planteó una agenda de medidas que considera prioritarias: fortalecer los incentivos a la formalización, corregir los desequilibrios tributarios y regulatorios, mejorar el control sobre la oferta no regulada y articular la política turística con el ordenamiento territorial y la seguridad regional. A ello sumó acciones para reducir los costos de operación, estimular la inversión, proteger el empleo y reactivar el turismo interno, sin descuidar la promoción del país en el exterior.