Panamá lanzó oficialmente "Panamá, Anfitrión del Mundo", su nueva marca país, con la que busca proyectar una identidad unificada y reconocible en los mercados internacionales. La presentación se realizó en el Panama Convention Center y estuvo a cargo del Fondo de Promoción Turística de Panamá (Promtur) y la Autoridad de Turismo del país.
La estrategia apunta a mostrar a Panamá más allá del Canal y de su posición geográfica, incorporando atributos como su diversidad cultural, su biodiversidad, su plataforma logística, su centro bancario y su vocación de servicio. El objetivo es fortalecer la promoción del país como destino para visitar, invertir y hacer negocios, con metas concretas: atraer más de 3,5 millones de visitantes internacionales y superar los US$6.500 millones de inversión turística generados en 2025.
Gloria de León, administradora general de la Autoridad de Turismo de Panamá, planteó la marca como una forma de contar la historia del país con una identidad común. "Cuando uno no define quién es y qué quiere representar, otros terminan construyendo esa percepción", advirtió, al señalar que el sello permitirá pasar de ser reconocidos por aspectos aislados a construir una reputación diferenciada sobre lo que el país ya posee.
Por su parte, el vicecanciller Carlos Arturo Hoyos precisó que una marca país no se limita a un logotipo o un eslogan, sino que expresa la identidad nacional y depende de que el sector público, las empresas y los ciudadanos compartan un mensaje consistente. Entre las fortalezas que pueden sostener esa reputación mencionó la logística, la banca, los servicios, la conectividad y la estabilidad del país.
Una marca que buscará blindarse por ley
El desarrollo estuvo a cargo de Promtur, responsable del mercadeo internacional de Panamá, con un presupuesto de US$6,5 millones destinado a la investigación, el diseño y la implementación durante un contrato de dos años. El proceso tomó cerca de año y medio e incluyó estudios dentro y fuera del país, consultas y recorridos por el territorio para identificar los valores capaces de diferenciar al destino.
Uno de los planteamientos centrales del lanzamiento fue la continuidad. El presidente José Raúl Mulino señaló que la marca no pertenece a una administración, sino al país, y anunció que la estrategia será sometida a la Asamblea Nacional para evaluar su incorporación a una ley que garantice su permanencia y evite reiniciar el proceso con cada cambio de gobierno. El marco legal, planteó, deberá permitir revisar y actualizar la estrategia de forma periódica sin alterar su esencia.
Un punto de partida con activos previos
Aunque Panamá carecía de una estrategia integral de marca país, ya registraba una posición relevante en las mediciones internacionales. En el Global Soft Power Index 2026 de Brand Finance ocupó el puesto 65 entre 193 países y el quinto lugar en América Latina, detrás de Brasil, Argentina, México y Chile. Ese índice no evalúa solo la existencia de una identidad gráfica, sino la familiaridad, la reputación y la influencia de cada nación, lo que evidencia que el país ya contaba con activos reputacionales, aunque sin una narrativa común para administrarlos.
El reto, coincidieron los responsables, comenzará después del lanzamiento: para producir resultados, la marca deberá aplicarse de forma coherente y sostenida, y ser adoptada por instituciones, empresas y ciudadanos.